Absolutamente todo. Antes de llegar recibimos instrucciones de llegada. Una vez allí, nos recibieron muy amablemente y nos enseñaron toda la cabaña. Todo estaba muy, muy limpio y perfumado, decorado con el más absoluto bien gusto y con más comodidades de las que puedes imaginar. La dueña, atenta en todo momento, nos recibió con una cesta de bienvenida llena de productos de alimentación típicos de la zona. Jabones, geles y sales de baño de las mejores marcas. Un auténtico lujo. Las vistas inmejorables, un regalo para los sentidos.
Un regalo para los sentidos